
Por primera vez vi a Abencia en la final. Mi hermana fue conmigo. Ella no sabía de sus canciones pero si escuchó su nombre. Fue a eso de las 9 cuando me llevó a ver a Abencia. Salimos después del desayuno y llegamos al lugar. La Plaza de Acho era avalanchada por un mar de gente, eran 10 de la mañana y no podía entrar ni un alma más. Entre hasta el centro del lugar donde usualmente matan a los toros, ella estaba en medio de la multidad con una de sus famosas vestimentas. Me acerqué a observarla y su cuerpo yacía inerte, con cortes en la cara que no tenía y con una expresión de culpable. Abencia se veía aun joven pero su estado físico solo decía que ella falleció.

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